sábado, 20 de septiembre de 2014

Lo que el viento se llevó


Ayer el mal tiempo se anunció con bombo y platillo. Hubo un viento feroz que llegó sin avisar acompañado de un cielo de un color amenazante indescriptible. En los veinte minutos que duró, silbó con fuerza, despeinó árboles, desbarató vallas, voló contenedores, dobló paraguas, meció farolas, inquietó el vuelo de los pájaros y mortificó a la gente en la calle que corría buscando refugio ante tanta furia. Se apagó de pronto y nos dejó la lluvia intermitente quizás hasta cuando... Vivo desde hace años en Santiago y aún me asombra la rareza de su cielo.