"Llovió durante toda la tarde en un solo tono. En la intensidad uniforme y apacible se oía caer el agua como cuando se viaja toda la tarde en un tren. Pero sin que lo advirtiéramos, la lluvia estaba penetrando demasiado hondo en nuestros sentidos. En la madrugada del lunes, cuando cerramos la puerta para evitar el vientecillo cortante y helado que soplaba del patio, nuestros sentidos habían sido colmados por la lluvia. Y en la mañana del lunes los había rebasado".
Fragmento de Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo de G.G Márquez.
Ayer el mal tiempo se anunció con bombo y platillo. Hubo un viento feroz que llegó sin avisar acompañado de un cielo de un color amenazante indescriptible. En los veinte minutos que duró, silbó con fuerza, despeinó árboles, desbarató vallas, voló contenedores, dobló paraguas, meció farolas, inquietó el vuelo de los pájaros y mortificó a la gente en la calle que corría buscando refugio ante tanta furia. Se apagó de pronto y nos dejó la lluvia intermitente quizás hasta cuando... Vivo desde hace años en Santiago y aún me asombra la rareza de su cielo.
Serie fotográfica "Hogar, dulce hogar" para la Revista MUU+Artes y Letras de la editorial La Vaca Mariposa.








































